Mi cama es tu cama

Hey que les pasa? Osea, yo entiendo un poco a los de antigua generación y sus mil pudores pero… ¿hoy por hoy todavía existe la maldita costumbre de considerar la cama propia como santuario sagrado que nadie debería profanar? Están sacralizando su habitación, sus sabanas. Por ejemplo si alguien es infiel, su pecado se agrava si fue hecho en tal o cual colchón, si lo hace en un hotel daño leve y si lo hace en la cama o casa de su pareja es el fin del mundo.
“Todos deberían medir cualquier infidelidad con la misma vara!” Opina mi sabio amigo aunque se le crispen los nervios si alguien se sienta en el borde de su cama y para entrar a su habitación hay que hacer un curso de amistad intensivo… o un rito de iniciación. Lo quiero ver cuando viva en comunidad… y encuentre una noche a una parejita de tórtolas anidando en su cubil.
Ya se que no soy un caso normal ni ejemplo para nadie, pero yo siempre presto mi cuarto, sea cual fuere la casa en que esté, a quien necesite saciar algún impulso (siempre que este no provoque un daño al mobiliario o a mi persona). Siento que la energía de haber sido móvil para que la gente haga sus privacidades va a beneficiarme, si algún día necesito guarida también la recibiré. Todo vuelve, va y viene en la vida.
Y me apiado un poco de los misticistas de cuartos… sus desvelos coincidirán poco con los míos.
Comentarios
Hoy estaba leyendo sobre Fluxus, y algunas acciones de teatro pánico que hacía Jodorowsky; las había con fuertes provocaciones al cuerpo y al erotismo...En una había una cama y la gente era invitada a usarla y a tocarse, todo un ritual colectivo...jajajajaja