11 nov. 2010

Till you wise up


Corrí a la puerta como alma que lleva el diablo, había sonado el timbre de la forma en que solo él lo toca, una vez pero largamente. Son cuatro segundos, un compás con una nota larga de cuatro tiempos. Hasta el mas distraido reconoce su forma de tocar, por eso nadie le abre nunca. Pero yo hacía años que lo esperaba, sabía que un día me encontraría y vendría a buscarme anunciandose de esta forma.
Ahi estaba, los ojos crispados, la sonrisa de un niño en su primera dentición y todas las mangas y pantalones arremangados. Me aparté de la puerta y entró con su paso, lento y medido. Me abrazó y las vertebras de mi espalda hicieron un crujido, no las oí porque estaba ocupada absorviendo su intenso olor que tanto amo. Me raspó la nuca con los nudillos riendose, cambiabamos el peso como un péndulo abrazados.
Hay dos clases de personas en el mundo las que odian su propio olor y se dedican a disimularlo y los que lo veneran como si fuera algo sagrado. Los primeros suelen heder a perfume o, lo que es peor, a esos liquidos en aerosol tan estridentes para la gente sensible de olfato. Los segundos huelen a ellos mismos provocando el gesto arrugado en las señoritas de fina cuna. Ambos grupos son poco compatibles entre si, los perfumados disfrutan haciendo sentir culpable al sudoroso, este se intoxica en presencia de litros de colonia. Hay lugares donde es especialmente dificil porque se mezcla el exceso de todas las personas, por ejemplo la iglesia o el cine.
Sin embargo el olor propio de cada persona tiene algo especial que, para los que estamos atentos a este tipo de cosas, dice mucho sobre el otro, sobre su fuerza y su bondad.
Volvemos a nuestro abrazo: tenemos mucho de que hablar y el me va a dar pocas chances, me avisa que todavia no he despertado del todo (Wise up), él siempre confiando en mi iluminación. Nos escondemos en un rinconcito y le muestro mis ultimas ideas, el habla y habla pero también escucha, en su discurso están escondidos los nuevos pasos de mi talento.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me encanto lo de los olores y los perfumes, es tal cual! gracias por plasmar esas verdades.
isa bel.

Terrícola Aterrizando dijo...

cuatro segundos de timbre es un plomo...

y esperar años un sonido es el infierno para un músico.
(esto lo digo especialemente conciente del sufrimiento que puede a llegar a experimentar un artesano de las vibraciones acústicas cuando no puede dar con el sonido adecuado)

Sin embargo, el olfato no es un argumento válido para decir que alguien no me cae bien. Aunque sea esa la razón... porque me pasa. Y me da mucha vergüenza pensar que mi olor sea tan condicionante!

Sigo viendo que dividis en dos grupos a la gente... hacé más grupos, che! eso es bastante maniqueo! (además nunca entro en ningún grupo de los que propones...)

un abrazo crujiente y pendular! (te robo esto porque con esto si me identifico!!!!)

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