17 nov. 2010

Noise


Los seres humanos de ciudad son amantes de todo tipo de ruido eléctrico a saber: timbres, alarmas, teléfonos.
Tienen un ruidito para cada acción en la computadora, tienen un timbre para la calle y otro para la propia casa.
Viven conectados a un teléfono que si no les suena les vibra en los pantalones.
Y de pronto te obligan a oír la música que a ellos les gusta sonando aguda en un viaje en subte.
Tienen electrodomésticos con alarmas tanto que el microondas hace bip cuando elegís el tiempo de cocción, osea en un momento inútil.
La ciudad es reina y señora de los ruidos inútiles.
y para completar tienen la tele, no necesito decir una sola palabra al respecto.Voy a permitir que todos saquen sus propias conclusiones.

7 comentarios:

Jesús Garrido dijo...

y un día podremos implantarnos todo eso sin necesidad de aparatitos.

Curiyú dijo...

Que ruido asqueroso hace la televisión. Excepto los domingos, claro.

Walkiria dijo...

Amo la cuidad, especialmente cuando a la mitad de la noche te levantas para cualquier cosa y bieeen a lo lejos se escucha la sirena de un patrullero o de una ambulancia, es lo mejor, me hace sentir en una pelicula =P me encantan los ruidos, el silencio, podría decirse que me da miedo :O

Basta Fuerte dijo...

Muy bueno el blog, te dejo el mio

http://basta-fuerte-radio.blogspot.com/

Nos leemos, saludos.

rastelman dijo...

me banco los mini ruidos pero no a los maxi, no me banco a bocinómano desesperado, los frenos de bondis destartalados y sus humeantes aceleraciones en cada semáforo,
en especial detesto los camiones de basura que como modernas maquinarias que luchan contra la contaminación cargándose encima las toneladas de basura citadina, lo hacen como los camiones de los años 70, a las 00hs y con un ruido ensordecedor al lado de tu almohada
HE DICHO!

efa dijo...

decir q prefiero el silencio ya es un lugar común, pero así es!
Salud

Terrícola Aterrizando dijo...

Una sola vez pude estar en un lugar que me permitió conocer "un silencio ensordecedor"...

Puedo asegurar que hasta no conocer ese silencio, el hombre no va a saber lo que es el sonido en la realidad.

La ciudad prefiere a la gente aturdida y torpe que a las personas lúcidas y atentas.


El ruido mutila la capacidad de equilibrio...
Aunque es cierto que el equilibrio extremo desparrama jugos gástricos y alimentos mal digeridos en el suelo: el placer de las montañas rusas.

Así que que nadie hable mal del equilibrio... porque también sabemos divertirnos.

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