11 dic. 2010

Un espejo


Ella se fue sin pegar un portazo pero en mi cabeza se escuchó ese golpe mudo. Salía como un viento, parecía que el chal se trabaría con la puerta y luego el forcejeo y yo abriendo solo una hendija y quizás cruzar una mirada y recuperarla en un abrazo pero no sucedió. Ni el chal enganchado ni la breve hendija y mucho menos el abrazo.
Pero llamaron la atención esos tobillos tensos como un pura sangre y el solfeo de sus talones. La atrevida sensualidad de esos pies expuestos, desnudos como fakires que recién se inician, tan blancos que llegamos a creer que los estrena hoy. Que son pies nonatos, recién nacidos, nuevos de tan inmaculados.
Las uñas mal recortadas, una tensión especial en el metatarso cuando esta enojada o incomoda. No tiene el dedo menor de las esculturas griegas que se apoyaba en el anular y era para el canon de ellos una virtud y hoy nadie se entera de esa contingencia. Las personas detestan o admiran sus pies o la mayoría les resta importancia por completo y se limita a utilizarlos escondidos sobre tecnológicas y húmedas suelas.
Y ella parte como pidiéndome que insista en detenerla pero a la vez prefiriendo que me quede inmóvil, que me lave las manos para ver si ella logra también echar agua y jabon sobre nuestra historia o nuestro capitulo en su historia y la mía. Jamás caeré en el error de creerme tan perspicaz que puedo adivinar lo que siente o piensa ella. Me toma desprevenida no se que hará a continuación y esta su pelo, no debo dejar de lado esta circunstancia, su cabellera. Suele estar opaco, recogido de mil formas, indomable, como dice encorvando la columna ella. Y sin embrago hoy parece un aviso de la tele, esos que te hacen creer que la libertad radica en sacudir la cabeza, que la felicidad es igual a cuan bella sea tu fisonomía externa.
Ahora ella se esta yendo pero no es solo ella, va su melena como una comparsa que la escolta y que se alegra, brilla ese pelo, rebotan uno a uno los bucles. Cuando se va ella se convierte en el main subject de mi atención. Todo lo contrario sucede cuando permanece, en esos momentos se funde con el resto de mi vida, es una mas sin y le resto importancia por la seguridad estupida que siento que me hace creer que es fácil conservarla y por eso menos valiosa.
Y es tan erróneo, tan humano ese error que cuando se va siento el golpe de aire que provoca al cerrar la puerta es ahí recién cuando comienza a inquietarme su ausencia. ¿Será cierto que se va del todo? ¿Soy capaz de sobrevivir sin tenerla cerca? Y en ese momento sucede algo extraño porque comienzo a recordar detalles tan triviales como la taza azul que usa ella o me pregunto quien va a programarme la alarma del celular o si volveré a ver a su familia (La cual no tengo ningún interés en ver pero en estas situaciones llegaría al punto de extrañarlos si me lo propusiera) Y ella se va como descalza porque tiene unas sandalias que son pura suela y el pie queda al descubierto repito que en forma casi obscena. Y otra vez me asusta ella, golpea el tobillo estirado porque esta enfurecida y el pelo parece que también quisiera irse. Sale contento detrás de ella como si fuera un perro que va a ir a pasear y agarra con la boca la correa. Se va ella, caigo en razón. Cuantas veces tendré que perderla para que mi orgullo confiese de una vez lo indispensable que es, para mi felicidad, ella, su pelo sus tobillos, él en realidad todo esto se trata de él.

5 comentarios:

Tino dijo...

Me gustan los pies blancos, la piel blanca. Siempre me fijo en los tobillos, pero me quedo embobado ante un pelo brillante de terciopelo y con bucles, si es castaño, más aun.
Se me hace indispensable para mi felicidad, como a ti.
Al final la realidad es transparente, se trata de él, siempre será él (en mi caso ella).
Un abrazo, querida amiga!!.

SoLeDad dijo...

Me gusta, me angustia.Las retiradas de este estilo me angustian, porque no se si hay regreso...
Las despedidas tampoco me gustan, pero son mas claras

Beso

Terrícola Aterrizando dijo...

mmm... qué estás pensando?

me cuesta admitir que sos vos. Aunque las pistas son certeras, me niego a verlas. Disimulo mi certeza con una conveniente distracción...

no entiendo el final... ¿en realidad todo se trata de él?

Hagamos de cuenta que no termina así; supongamos que la moraleja es que el orgullo conefesado puede resolver las cosas. Aunque no sea así, supongamos que si.

Supongamos que nadie es indispensable... supongamos que en realidad, no sabemos de qué se trata esto...

suposiciones. Aspiremos a saber cada vez menos... nos liberemos de verdades que nos esclavizan.

es tan profundo que no me animo a estrarle al texto. apenas si mojo los pies un poco...

abrazo!

Interrogante dijo...

Extraordinaria descripción... Es como el universo de un instante.
Me gustó mucho.
Un gran saludo!

diego dijo...

hola!!

este miércoles 15, presentamos con los chicos del taller literario una antología. es en tigre( paseo victorica y tacuarí) a las 19hs. si podes y querés pegate una vuelta. podés ir con amigos/as. habrá lectura de poesía, charlas, bebidas, etc.

saludos!

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