1 dic. 2010

El intento interrumpido

Fue en ese momento, ya sentado en la banqueta de la cocina, cuando se preguntó seriamente tres cosas: Si el cuchillo estaba lo debidamente afilado fue la primera, descartada por absurda. Si tenia la valentia suficiente para razgarse el brazo en dos, fue la segunda y no obtuvo respuesta (nadie acepta su propia cobardia, y menos en ese momento, y menos en soledad.). La tercer pregunta fue la mas grave de las tres: tenia realmente razones para hacerlo?
En la mesada estaba, estrategicamente, el telefono inhalambrico (reciente adquicision). Llamo a esa noviecita a la que le decia que estaba enamorado, a la que escuchaba decir las mismas incoherencias con gran orgullo y le dijo claramente lo que estaba pasando.
Ella muy sorprendida trato de detenerlo, no voy a negar por que estoy aca para decirles todo, que en su mente sonaba fuerte un “Por favor que lo haga, si lo hace yo podria convertirme en victima y dejar de hacer las cosas que me aburren, y ademas me lo saco de ensima por que en el fondo es lo unico que quiero”.
Cuando un hombre le hace creer a una mujer que se va a suicidar logra ese pensamiento, la falsa piedad que recibe del otro lado del tubo es solo una frase maquinal, la misma respuesta se la daria un robot previemente programado. Lo unico productivo que el consigue es que ella se de cuenta de que en el fondo le vendria mejor muerto que vivo. (la mujer es un ser sumamente egoista).
En ese momento no tuvo mejor idea que gritar, se ve que estaba muy desesperado, pero no creo que la afilacion del cuchillo fuera la suficiente. Este bosquejo de suicida no habia calculado (o si, y demasiado) que del otro lado de la puerta estaba su padre sentado viendo tele, era un mal calculo siendo que los dos vivian en un ambiente.
El padre entra irrumpiendo en la cocina y logrando el efecto que un director de melodramas prefiere, le arranca el tubo del telefono y sin colgarlo insulta a la pobre inocente que escucha atonita (y sorprendida de que alguien pueda insultar y acusar a alguien que no conoce de esa manera) y le saca el afiladisimo cuchillo al pobre ex suicida.

3 comentarios:

Terrícola Aterrizando dijo...

la historia necesita otra campana.

El ex suicida no es ningún pobre... yo necesito saber porqué iba ese hombre a llamar a esa mujer. ¿Para qué?
Yo en eso percibo el egoísmo más infantil existente... ¿Acaso no sabe qué es la muerte? Si te querés matar, no te lleves a los otros con vos...
¿sabes lo que es tener en la cabeza el sonido de una persona desangrarse ante tu aparente presencia mediada por la tecnología?

Estoy en contra del suicidio, porque es cobardía... suicidarse es huir. Pero los cobardes son los que más denigran a la humanidad... porque no quieren aceptar lo que son: miserables. Si alguien cree que no lo es, entonces es el segundo denigrante de la humanidad, un mentiroso...

qué vida venus!

Humberto Dib dijo...

Hola, entré a tu blog por un contacto, me pareció muy bueno, no quería salir sin decírtelo. Voy a seguirte. Aprovecho la oportunidad para invitarte al mío que es de literatura.
Un abrazo desde Argentina.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com

Tino dijo...

¡¡Cobarde total!!.
Si quiere hacer algo, que lo haga. Pero que no busque compasión telefónica.

Creo que jamás lo habría hecho. Ni tan siquiera un simple arañazo con el cuchillo que le hiciera sangrar. Creo que es el cobarde mas cobarde de la historia de los cobardes.

Un abrazo, querida amiga!!.

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