17 mar. 2010

Malditos epitetos.


Últimamente me ha estado molestando esa costumbre que tienen las personas que llaman a la radio y a la tele de decir su nombre y después esa suerte de epíteto barrial: “Soy Juan de Villa Crespo”.
Claro, es importante el lugar donde vivís pero esto ya se ha vuelto una convención y ya nadie llama y dice su nombre a secas, o nombre y apellido. En definitiva, si lo pensamos bien, ¿cuál es la diferencia entre María de Lugano y María de Berazategui?, ninguna, y tampoco tiene ninguna importancia.
Si prestamos atención vamos a ver que los chicos de poca edad que llaman a programas de entretenimientos en la tele también usan este santo y seña copiado seguramente de sus mayores.
Y si el desprevenido es nuevo en el asunto y llega a olvidarse de decir donde vive rápidamente es interpelado por la conductora: “¿de donde sos?”. Esta parece ser la pregunta perfecta para empezar una conversación con un extraño, y a veces es difícil de contestar cuando te la hacen.
De todos modos la idea que propongo es empezar a usar epítetos mas interesantes, por que un niño no puede llamar a su programa favorito y decir “Soy Martín, el hacedor de goles” o “Soy Juana, la de bellas muñecas”. ¿Qué clase de discriminación a la poesía épica hace imposible este nuevo idioma?
De ahora en mas vamos a ser más felices lo que estamos obligados a oír la radio en un taxi o un colectivo, por lo menos vamos a poder reír con epítetos originales. Ya me canse de quedarme pensando donde corno quedará villa Ortúzar o Colegiales.

7 comentarios:

Criatura Onírica dijo...

Yo eso me lo he preguntado muchas veces, y también algo muy típico: Cuando hablan en un programa de averiguar palabras y dicen una letra también la acompañan de una palabra que empiece por ella, A, de ''anillo''. Yo creo que con vocalizar la letra bien ya bastaría, jeje.

Anónimo dijo...

Muy bueno el post.
Maxi, el malabarista de calefones

VENUS dijo...

JAJAJA cuando no dandole la vuelta de tuerca humoristica!! my friend!

D G dijo...

Siempre me molesto lo mismo, no tiene sentido!
Iba a poner algun ejemplo pero lo de Maxi fue tan grandioso que me corto la inspiracion!

Pulgarcito soñador dijo...

Hola, soy Darío de Chaco. Ciertamente son degradantes esos epitetos, porque cuando te cambiás de barrio ya te llamás de otra forma.
Quizá sea una reminisencia de la época feudal, en la que los señores se hacían llamar "Don.. de ..." Un beso.

Anónimo dijo...

Yo no veo ningún mal en esto. Es evidente la asociación de las grandes mentes que grabaron para siempre sus nombres en los libros de filosofía, con la lucidez racional y elevación espiritual de los seres (humanos) que hoy día habitan nuestro planeta.
No encuentro diferencia alguna al decir Rubén de Ingeniero Maschwitz o Cacho de Monte Chingolo, de decir Tales de Mileto o Zenón de Elea.

pepetelepata dijo...

soy pepe del barrio, del barrio norte yeye, y tengo mucha calle, mucha avenida santa fe

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