La pestilente

Voy por la calle, está sucia, hay bolsas negras por todos lados y están rotas. Hay gente que revuelve esa basura, otros paran a conversar con explendidas batas y a centimetros se pudre un zapallo, no lo ven. EL aire es irrespirable, todos caminan decididos o no, todos parecen tener a donde ir. Nosotros no. Algunos empujan, llevan grandes bolsos, largas caras, prisa, hijos. Los autos chillan, todo se llena de humo, insultos, veo llorar a alguien, reir al de adelante, es una marea infinita de gente. Si me sentara a esperar seguirian pasando sin repetirse durante horas y horas.
Los dias de lluvia son mas complicados pero no por el agua,¡bendita el agua que limpie un poco estas calles de pestilencia!. Complica la salida abrupta a la calle de infinitas armas mortales, los paraguas. Sus puntas directo a la córneas, acechandolas. La gente en Buenos Aires usa paraguas asi ya no llueva. Me recuerdan cuando en verano van a apelmazarse todos a la misma playa, sombrilla con sombrilla. Siento pena por los seres del rebaño urbano.
Viene mi amiga, siempre volando sobre el pais de un lado a otro, ha visto cuanto lugar vacio hay. Se desespera igual que yo al verlos a todos amontonados cuando hay extensiones de tantos kilometros inhabitadas. Pero luego nos encogemos de hombros y caemos para atras riendo de alguna pavada
Comentarios
No podría soportar tanto trajín.
Shhh! Dejalos a todos pegados, extendamonos por las tierras !