26 feb. 2010

Hay vicios y vicios

Mandrax, la historia comienza mucho antes que esta sustancia pero elegimos comenzar a narrar desde el Mandrax. En estos tiempos que corren es muy facil para las mentalidades adictivas procurarse todo tipo de sustancias ya que estan al alcanze de quien las busque y son muy variadas segun el efecto que se prefiera lograr. Pero en los anos setenta la sociedad portena aun estaba despertandose y para los jovenes curiosos las posibilidades se encontraban dentro de farmacias. Por supuesto que existian dealers ocasionales pero no eran suficientes y el ansia de experimentar era mas fuerte.

El mandrax era un analgesico y tenia pocas contraindicaciones pero su efecto no solo quitaba el dolor sino que producia un estado de bienestar y comodidad. Ellos lo describen como una nebulosa flotante y risas compulsivas porque veian la realidad con otros ojos, tendiendo al humor. Cuando se acuerdan del mandrax los viciosos del 70 sonrien con nostalgia, recuerdan como iban de farmacia en farmacia con recetas falsas y llegaban a un punto en el que tenian que irse de la ciudad y recorrer otros pueblos buscando un boticario que no descubriera la travesura y les proporcionara el medicamento. Por supuesto que al descubrir los laboratorios el efecto que producia y considerandolo innesesario ya que pretendian aliviar el dolor y en modo alguno alterar el estado de animo, rapidamente prohibieron el componente que provocaba esas relajadas comodidades y lo sustituyeron por otro diferente. Los jovenes tuvieron que resignarse y despedirse de su adorada mandrax.

Pero la naturaleza viciosa es imposible de frenar y rapidamente fueron descubriendo otros metodos mas o menos eficaces, diferentes pero todos con el mismo fin que era alterar la mente, sumirla en un estado distinto al de la realidad cotidiana. Transformar la conciencia de manera que al ver el mundo este luzca diferente, novedoso, cambiante. Creo que entre otras cosas esa es una de las que persiguen estos cientificos legos, ratones de su propio laboratorio que llegan algunos a sacrificar la vida o la cordura, otros mas afortunados o mas cautos pueden contar la historia riendose de ella muchos anos despues.

Y quien tiene permiso para juzgarlos me pregunto? si las personas que viven prohibiendose este tipo de experiencias siempre encuentran otro vicio menos ilicito y de apariencia menos nociva pero que a la larga tambien corroe. El vicio del alcohol, la nicotina, el cafecito y los excesos de comida, de carne. El vicio de delegar todas las responsabilidades a un dios y vivir sacrificandose con la esperanza de un eden post mortem que seguramente sea inexistente. El vicio de la television y la perdida de tiempo y de identidad que ella supone. El vicio del ocio, de vivir sin pasiones, de ser incapaz de comprender a los que actuan diferente solamente por que son diferentes. El vicio del poder, de obtenerlo y acumular bienes materiales en forma egoista o pisando cabezas inocentes. Y finalmente el vicio de juzgar, de mirar con desprecio a cualquier humano que eligio un camino distinto y odiarlo visceralmente. El vicio de odiar.

Disculpenme pero yo quiero que vuelva el Mandrax.

1 comentario:

pepetelepata dijo...

este no lo leí, pero mandale saludos a curu

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