Algunas personas son el arquetipo de la soledad y no hacen nada para cambiarlo aunque sufran. Todos merecemos de vez en cuando una caricia, una charla en confianza pero ellos parecen ser inmunes al resto del mundo, viven en un cuarto cerrado lleno de libros o lo que sea y a nadie abren su puerta. Viven escondidos del amor como si este fuera algo inexistente al menos de alguien hacia ellos. Luego están los que deciden confiar únicamente en los suyos y arman el bunker familiar intentando retener en el a todas las almas que engendraron y mirando con malos ojos a cualquiera que se acerque a su puerta. No están solos porque obligan a los suyos a permanecer, felices o no, dentro del útero hermético del hogar. Y luego estamos nosotros, el ejemplo exagerado de la sociabilidad, abrimos nuestra puerta a quien quiera traspasarla sin calcular antes ni juzgar ni protestar. Entregamos todo lo que seamos capaces de brindar. A veces, la mayoría, funciona y todos continuamos con una sonrisa cada día má...
Comentarios
Saludos
Bonita entrada. Un gran abrazo, querida amiga!!.
y las úlceras, y el miedo, y la soledad...
y ya no me da tanta risa.
cuida tu corazón venus!
Que salga el enojo en el preciso momento !!1
asi pasa cuando me enojo entero, como cuando me alegro entero y cuando gozo entero tambien... es una totalidad
beso