25 nov. 2011

Ridiculeces que ya no sorprenden pero deberian


Una amiga me dice "anda a este lugar que estan tomando chicas, seguro que te contratan". Alli fui curriculum en mano. Era esos lugares que ya tienen franquicia por toda la ciudad, que venden joyitas y adornitos para chicas. Confieso detestar todo tipo de ornatos femeninos por lo cual me sentia bastante fuera de lugar en esa tienda de chucherias, pero no es el caso, y ademas yo estaba buscando trabajo, el trabajo no tiene porque ser copado.
Mientras me sorprendía como consumen giladas las mujeres porteñas, aritos, pulseritas, boludeces. Esperé un buen rato y me hicieron la entrevista, la mujer me dijo "Ah mira vos sos mama, yo tambien soy mama" Buena onda, pensé que la condición de igualdad en ese aspecto jugaría a mi favor, no fue así. Me dijo "Nosotros somos una empresa joven en ascenso" Seguía enmelandome para hacerme sentir que yo era parte de su cruzada. y después sin ningún tipo de preparación previa me manda: "Mirá, yo prefiero contratar chicas sin hijos, porque no te puedo dar la responsabilidad de que abras un local cuando quizás tengas que faltar por tus hijos."
Ah, entonces, ella tiene hijos y puede tener la responsabilidad de elegir quien trabaja ahi y quien no, pero a mi no me contratan porque tengo hijos. Y ella es madre y se supone que entiende lo difícil que es la vida una vez que tenemos a cargo a alguien y no es capaz de contratarme por eso mismo. Que clase de sociedad es esta en la que me voy de esa entrevista decidida a sacar de mi curriculum el dato de que soy mamá, una sociedad que no defiende a las madres sino que justamente por serlo las excluye.
Por otro lado la discriminación incluye a padres, en mi edificio renunció la portera que tenia como cien años y a la hora de contratar a otro exigieron: Un hombre soltero de 30 sin hijos. Calculo que sin la posibilidad tampoco de tenerlos, pretendían contratar a un castrati? o lo que es peor, un pobre célibe que nos mire a todas las mujeres del barrio con deseo profundo pero no pueda acercarse a ninguna?
Yo no se ustedes, pero este tipo de cosas no deberían suceder en el siglo que corre. El trabajo es necesario para todos, padres o no padres, pero justamente cuando uno tiene que criar gente es mas necesario. Si de ahora en mas tener hijos es una razón para que no te contraten y en una empresa que se autodenomina "joven" con lo cual implica ser moderna y atenta a la situación actual... no lo es. Así que en serio, las que somos madres o las que nos interesa que en este mundo haya justicia, si podemos evitemos comprarle porquerías a "Bendito Glam", que de bendición no tiene nada. Y si termine cebándome y dando el nombre jajaja.

14 nov. 2011

Detalles triviales o no tanto

Son jodidas las mujeres. No se si es que hay una competencia de hembras constante que mi mente algo excesivamente ingenua no capta o que. Lo que si termine de aprender a fuerza de error y error es lo siguiente. Hay una frase que está prohibida en presencia de mujeres que acabamos de conocer o que hemos visto pocas veces y es: "Yo tengo pocas amigas" es la frase fatal. Y encima uno es un poco confianzudo y actúa con una simpatia que generalmente es sospechosa. Claro que esto es en Buenos Aires, los uruguayos o la gente del interior, por ejemplo, son mas tolerantes con la amistad instantanea. Y esta de más decir que hay de todo en todos lados y que nunca podemos darnos por vencidos etc. etc.
Hay personas que hemos nacido con sociabilidad crónica. Tenemos la necesidad de sentirnos amigos de la gente que nos rodea y no siempre esto es reciproco. Yo soy de ese estilo, me sale asi, me cuesta mucho evitarlo. Le hablo a las personas como si las conociera o como si tuvieramos un compromiso de mejorarnos la vida entre nosotras. En un buen sentido, de echo lo tenemos. Por el solo caso de estar ahi frente a frente, mejor será que nos digamos algo a que permanescamos antipaticos y callados. No creo que pueda haber nada negativo en esto, al contrario.
Yo creo que cada persona que fue puesta en el mundo enfrente mio está ahi por algo y le presto atención. Más aún con las personas que veo seguido, o los amigos de la gente que quiero. ¡Ni hablar de los que quiero! Estoy como ávida de lo que cualquiera me va a enseñar, sin distincion de género, edad o especie. Cuando alguien me saluda me cuesta quedar en el hola y no acotar algo, agregarle una aunque sea mini-charlita a nuestro saludo. Generar un reciproco mini aprendizaje, mini intercambio de datos.
Claro que muchas veces los asusto, sobre todo a las chicas. Huyen despavoridas creyendo que voy a perseguirlas como le pasaba a uno en una pelicula de Jim Carrey en la que un tipo le instalaba el cable al otro y se empezaba a meter en su vida de a poco perjudicandolo luego de mil maneras. Y empezaba mendigando una amistad.
Quizas se imaginan que estoy completamente sola, que nadie me da charla y que son indispensables para mi futura existencia. Uf menos mal que se equivocan. y menos mal que no soy un psicopata como el de la pelicula "The cableguy". Pero bueno, es un detalle nomas de todas las cosas importantisimas que suceden diariamente. Yo voy a seguir asi, lo mio es ensalzar la amistad con todo lo sagrado que tiene y rendirle un eterno tributo, quien sabe quizas no me arrepienta.

9 nov. 2011

Diagnósticos terribles

Que miedo da encontrar al doctor, ese que siempre es frío y lejano, de golpe mucho mas simpático que nunca. Uno se sienta del otro lado de la mesa y se siente un ser pequeñito e insignificante, esperando oír cualquier cosa, una amplia gama entre lo peor y algo un poco menos grave que eso. Se agrava la situación cuando el diagnostico que vamos a oír no sera sobre nuestro destino, sino el de un hijo.
Deberían darles entre todas las materias extras que tienen: un curso sobre como hablar con madres, como interactuar con madres y porque no, padres, en situación de gravedad. A los médicos, a las enfermeras de terapia intensiva, cursos, ansioliticos, no se pasarles películas de los ositos cariñosos para que sean mas humanos.
Han pasado casi tres años de que mi hija salió de una terapia intensiva, aun cada tanto escucho diagnósticos terribles pero ya el viento golpea mi cara solo despeinándome un poquito, ya me dejo acariciar por las malas noticias sin dedicarles el desvelo completo nocturno sino quizás un par de horitas.
Ahora puedo decir que ha habido enfermeras muy cariñosas en terapia pero la mayoría eran unas brujas. Nos tenían esperando en la sala de espera por horas y quizás no nos dejaban entrar a ver a los bebes porque les quedaba mas cómodo que nosotros no estuviéramos ahí molestando. Las pobres madres desconsoladas en la salita de espera y furiosas cuando aparecía una primeriza creyendo grave la situación de mínimo bajo peso de su hijo. Había niveles de gravedad como en todo, recuerdo que una madre dijo: pongamos un cartel, "Si tu hijo tiene bilirrubina no está grave". Y todas reímos, de la forma en que se puede reír cuando tu bebe esta entubado, o traqueostomizado o colostomizado, ponele.
Después nos tocaba encarar a esas mujeres de terapia, con sus pelos ultra teñidos, sus ojos de lente de contacto que frente a algunas maquinas se ponían como una luz fluorescente y uno ahí con su camisolin obligatorio transpirando y temblando ante ese ser que es más madre de nuestro hijo que nosotros mismos!. Ese ser que cree que defiende a tu hijo si te prohíbe tocarlo, o te requisan los juguetes que le llevas como si fueran un contrabando eligiendo ellas cual es apropiado. Mientras el niño no escucha música, no ve el sol, no tiene contacto normal con su familia, no come, no respira por sus medios, y un largo etcétera que algunos conocen y otros tienen la suerte de no conocer.
Y todo esto me vuelve cuando sentada en una sala de espera de algún estudio de poca importancia hay otra mama, que viene a hacerle un encefalograma a su hijo porque lo ve un poquito menos activo que a la hermanita melliza. Me cuenta como un pediatra le dijo alguna noticia horrible y equivocada y su soledad en esos momentos y sus desvelos. Se me hiela la sangre y recuerdo.
Mi propia escena puedo verme desde afuera, paradita en una terapia intensiva algo precaria de una ciudad del interior de Uruguay y un medico que estaba decidido a hacer una cruzada anti-fumones y convencido de que todos los problemas de prematurez de mi hija se resumian en algun porro que yo me hubiera fumado y me dijo: el cerebro de tu hija en un mes no ha hecho cambios así que anda acostumbrándote a pensar que probablemente no los haga nunca. Y yo miré a mi alrededor y vi a las otras mamás mirándome con una cara que no sabían que gesto poner y me retiré sin decir palabra. Me lo había dicho así, como quien da la hora, en medio de la sala de internación, sin siquiera estar seguro ni mucho menos. Y estaba equivocado, yo lo sabia quizás por eso mi gesto fue nulo, mi desesperación también, todo.
Y ahora la veo a Olivia que me recibe con una sonrisa y viene gateando hacia mis brazos abiertos y que tengo que pensar? nada, ya fue, pero a veces deberían pensar que están hablando de seres humanos y de los progenitores de esos seres humanos, creo que sería un buen comienzo, de ahí todavía queda mucho por mejorar pero es un paso.
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